01/01/2008

te deseo

gritar
de placer

llorar
de emoción

soñar
mil utopías

luchar
por un mundo mejor

denunciar
las injusticias que nuestro mundo justifica

aprender
de los diferentes

imaginar
para ensanchar la vida

leer
relatos fascinantes

escuchar
sin juzgar

mirar
a los ojos

sentir
sentimientos nuevos

sangrar
historias que quedaron atrás

cicatrizar
la pena ya llorada

bailar
sin parar

respetar
al que piensa diferente

latir
nuevas ilusiones

bracear
contra el materialismo

cuestionar
lo que nadie cuestiona

creer
que otro mundo es posible

invertir
en ti mismo

compartir
lo que llevas dentro

nadar
contracorriente

empatizar
con el emigrante
con el mendigo
con el ciego
con el drogadicto
con el que no tiene que comer

cantar
en cualquier lugar

no tolerar
la violencia

emocionar
al que se cruce en el camino

escribir
lo que no te atreves a decir o simplemente no dices

apagar
la televisión

brindar
por un mejor 2008

01/01/2008 19:12 Autor: megustasutopia. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

01/12/2007

el conjuro

Le bastaba con encender una vela, congelar la mirada en la llama durante unos instantes, apretar poco a poco los ojos, cada vez más, hasta que se cerraban por completo. Apretaba los párpados con fuerza para que la magia no se derramase por las pupilas. La llama entonces seguía encendida dentro dibujando formas extrañas, creando sombras caprichosas que se movían al son de los pensamientos. Dicen que cada idea, cada ilusión tiene su propio acomodo en la imaginación y que basta con dirigir la llama a su rincón para conjurar un sueño.

Ana conocía muy bien estas técnicas. En su casa había velas de todos los colores, todos los tamaños y todos los olores. Cada tipo de vela tiene sus propias características, me dijo una tarde. Las hay para conjurar amores desconocidos, otras para amores perdidos e incluso para hacer conjuros de desamor. Nunca entendí muy bien eso de conjurar al desamor, aunque eran tantas cosas las que no entendía de Ana que me conformaba con aprender a iluminar un puñado de sueños. Supongo que en el fondo lo que quería era conjurar a mis miedos, a mis propios fantasmas y a mis indecisiones para así dejar vía libre a mis ilusiones.

Al principio me lo tomaba a broma, me resultaba pintoresco ver velas por cualquier rincón de su casa. Estaba loco por ella y me bastaba con estar a su lado, aunque muchas noches acabáramos en su enorme bañera con la luz apagada y en medio de un mar de velas flotando cuyas llamas se relejaban en el agua y en el gran espejo al que Ana no quitaba ojo. Me decía que los espejos son puertas a otras dimensiones que normalmente nos están vetadas pero que mirando con detenimiento siempre nos dan pistas y nos muestran reflejos del otro lado, señales que sólo nuestros sueños más profundos saben interpretar.

Aquella calurosa noche de junio nuestros cuerpos se fundieron como nunca jamás lo habían hecho. Juntos bailaron al son de la enorme llama que a duras penas una vela se afanaba por no dejar escapar al pie de su cama. Nuestros cuerpos se estremecieron, gritaron y sudaron. La llama tomaba tonos azulados, se retorcía como si su gozo fuera mayor que el nuestro y sudaba gotitas de cera que se arrastraban por la espalda de la vela hasta mojar sus pies.

Exhaustos y fundidos en un abrazo infinito vimos como la llama se apagó sin motivo aparente. Ana me cogió de la mano y me llevó a la bañera. Como otras veces, encendimos multitud de velitas que flotaban entre nuestros cuerpos. Sentado en un extremo de la bañera cerré los ojos para recuperar el aliento y prolongar en mi imaginación el éxtasis en el que había estado sumergido minutos antes.

Al abrir los ojos y ver a Ana mi corazón dejó de latir y un sudor helado se abrió paso por cada poro de mi cuerpo. Ella estaba completamente sumergida en el agua dejando tan sólo la cara fuera con los ojos cerrados. Todas las velas formaban un círculo perfecto alrededor de su rostro. De repente todas las velas se apagaron y Ana volvió en si como si despertase de un largo sueño. Salió de la bañera y me dijo que tenía que irme.

En la puerta de su apartamento nos despedimos con un frío beso en el que nuestros labios apenas se tocaron. En sus ojos leí que había conjurado a la soledad. Una lágrima osada salió de uno de mis ojos y ella la recogió con su dedo corazón sin dejar de mirarme. Nos despedimos sin hablar.

Alguien dijo una vez que las personas especiales se alimentan de la soledad y que cada persona tiene su momento. Supongo que los que no somos tan especiales queremos que ese momento sea eterno.

Mi casa ahora está llena de velas de todos los tamaños y olores y con ellas ilumino cada rincón de mi alma buscando sueños que conjurar. Cada noche miro al firmamento buscando a mi brujita subida en su escoba. Cuando me voy a dormir a menudo dejo una ventana abierta por si ella quiere entrar en mis sueños.

01/12/2007 01:03 Autor: megustasutopia. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

11/10/2007

lo que queda

cuando el recuerdo ya no duele
cuando la melodía relaja el alma
cuando tú vives en mi
cuando yo soy parte de tu vida
cuando el corazón late por dos
cuando ya no sangran las heridas
cuando la vida es una circunstancia
cuando el adiós es un quédate conmigo
cuando el amanecer juega con la luna
cuando el sueño es parte de mi vida
cuando encuentro sin buscar
cuando busco dentro de mi alma
cuando aprendo a caminar
cuando te veo sin mirar
cuando los tesoros son una casualidad
cuando el sol descansa en la arena
cuando ya no quedan huellas al pisar
cuando camino sin pisotear
cuando tus ojos son bonitos
cuando ya he aprendido a mirar
cuando la sonrisa es parte del despertar
cuando un instante es eterno
cuando la eternidad es quedarme contigo
cuando la emoción se mezcla con la vida
cuando mi vida vive en ti
cuando por ti daría la vida
cuando todo es un sinsentido
cuando tú das sentido a mi respirar

11/10/2007 00:46 Autor: megustasutopia. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

27/09/2007

busqué la soledad

Harto de oír
a quienes no tienen nada que decir
busqué el amparo del silencio
me refugié en la soledad
bebí en fuentes perdidas
me escondí con la luna llena

Desnudo en lo más alto
con la mirada en el infinito
respiré el perfume de mi alma
deambulé entre mis propios fantasmas
escarbé en mis cimientos

Visité mi yo más profundo
me aferré a mis ideas verdaderas
abrazado a mil y un sentimientos
sangré viejas, nuevas y olvidadas emociones
mientras la vida cicatrizaba mis heridas

Con la fuerza de mi yo más mío
nadando contra la inercia
dibujo escenarios
que sueño pasear

Aliado de la luna llena
amigo de la soledad
aminal curioso
que nos se cansa de mirar
buscando cosas bonitas
que alienten mi respirar

27/09/2007 00:09 Autor: megustasutopia. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

26/07/2007

principio y final

planes y planes
la vida es lo que se escapa entre plan y plan

prisas y prisas
me empujan a lo urgente, me alejan de lo importante

el mundo sobre mis hombros
absurda carga, pretencioso espíritu

muertos y muertos
¿muertos para evitar más muertos?

nosotros o ellos
ni nosotros somos nosotros ni ellos son ellos

fronteras y banderas
ninguna asesina bandera me pone de pie

religiones los cojones
ideas que mataron y siguen matando

emigrantes inmigrantes
no creo en las fronteras, donde esté esa es mi patria

objetivo caminar
la vida es camino, disfrutarlo es la meta

buscador de utopías
iluminan el camino en las noches no estrelladas

principio y final
y por qué no si cualquier día me muero yo...

 

... 

planes y planes
prisas y prisas
el mundo sobre mis hombros
muertos y muertos
nosotros o ellos
fronteras y banderas
religiones los cojones
emigrantes inmigrantes
objetivo caminar
buscador de utopías
principio y final

en la Illa de Arousa

26/07/2007 20:15 Autor: megustasutopia. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

30/04/2007

la cometa

Ideas inconexas
o más bien conectadas
muy dentro
lejos de la realidad
palpable de la consciencia

Niño en la arena
que quiere ser tu amigo
sonrisa en los labios
cometa que vuela
¿quién dijo
que el hombre
no puede volar?
jugar con el viento
besar el agua salada
vueltas y vueltas
y más vueltas
para acabar
mirando para arriba
siempre hacia arriba
ahí no existen pecados.

Abro mucho los ojos
para sentir cómo voy
y vuelvo a ir
caigo a toda velocidad
contra la arena
pero antes de estrellarme
muevo los hilos
que me hacen recuperar aire
hincharme con otra brisa
oler un nuevo aroma
y subir de nuevo
30/04/2007 01:12 Autor: megustasutopia. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

02/10/2006

bailar contigo

Cuando el sol
a punto de pegarse un baño
la tarde agotaba
me quité las sandalias
para notar el frescor de tu arena
y busqué las huellas
de otra tarde tarde
que acaricié su cara
que toqué su pelo.

En silencio pude leer sus ojos
y escuchar su alma
sentados en la arena
fundidos en el abrazo más sincero.

El sol detuvo el día
y llegó con la brisa una leve melodía
de otra tierra, de otra gente, de otro tiempo

Fundidos
tal que mi cuerpo era su cuerpo
tal que ninguno por separado tenía sentido

bailamos
hasta que el mar
mojó mi espalda
acarició la suya

bailamos
hasta que el sol
se dejó caer sobre las olas
para bailar contigo

02/10/2006 00:35 Autor: megustasutopia. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

21/09/2006

malas costumbres

mala costumbre
enamorarse
del que no puede corresponderle a uno

tú llegas sin avisar
irrumpes en el patio
de la parte de atrás

cuando la gente duerme
buscas un corazón
aburrido de latir

te acomodas a su respirar
navegas por su nostalgia
y bebes de su soledad

alteras su ritmo
das un nuevo color
a la sangre que oxigena

alguien dijo que enamorarse
cuando uno no va a ser correspondido
era una mala costumbre un gran desatino

yo reivindico la casualidad
la fortuna de tropezar contigo
seas niño, niña, planta o higo

estés viva o muerto
seas pintor
o cultives un huerto

virgen, hada, casada o prometida
encantadora de saltamontes,
escritora de cuentos de nomos
o esposa malquerida

deja que secuestre tu latir
deja que no me acostumbre a ti
deja que la inquietud
la desazón y el desasosiego
no se apiaden de mi

deja que el cielo se llene de estrellas esta noche
deja que la luna ría sólo para mi
deja que salga un nuevo sol cada mañana

déjame escribirte los versos más bonitos
deja que de mil vueltas a la almohada esta noche
déjame que no deje de pensar en ti

como cualquier gripe
como has llegado te irás
pero déjame que no me canse de soñar

21/09/2006 00:39 Autor: megustasutopia. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

17/09/2006

vivo

vivo cuando grito cuando canto
cuando quiero estar contigo
vivo en una caricia en un beso
cada vez que busco tu aliento
vivo entre todos los mundos
que imagino, que dibujo, que deseo
vivo siempre que tomo parte
cuando quiebro la garganta
cuando digo que el mundo no es mío ni tuyo
cuando sé que nosotros somos del mundo
cuando no quiero ser cómplice y denuncio
cada muerto
cada guerra
cada arma
cada muro
vivo cuando respiro tolerancia
cuando no te miro con recelo
vivo en un mundo diverso
donde aprendo de las diferencias
vivo si quiero cambiar el mundo
si no quiero que el destino esté marcado
con la casualidad de ser nacido en uno u otro lado
vivo cuando quiero aprender
cuando observo cuando pienso cuando escribo
vivo siguiendo una utopía
volando en mi escoba
buscando una estrella
sentándome en la luna
acariciando tus caricias
besando tus besos

17/09/2006 14:52 Autor: megustasutopia. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

02/09/2006

El cojín

Aún no he conseguido reponerme de todo aquello que pasó exactamente hoy hace un año, y creo que nunca podré superarlo. Todavía hoy sigo atormentándome. Conocía a Isabel desde que éramos muy niños y siempre he estado enamorado de ella. Para mí nunca ha existido otra mujer. Ella siempre me miraba con esa carita con la que los niños miran a los locos, con esa complicidad que se desvanece con el tiempo y que finalmente se transforma en miedo. Isabel se fue del barrio justo al acabar el instituto, lejos, demasiado lejos para entender porqué. Ella se fue de repente, no se despidió. Yo intenté odiarla por dejarme así de aquella manera, pero incluso en eso fracasé. Cuanto más tiempo pasaba, sin poder verla ni siquiera de lejos, más crecía mi amor por ella. Oí comentar en el barrio que se había ido a otro país, a un sitio mucho más próspero que aquella miseria que nos había dejado la guerra. Ya han pasado 20 años desde la última vez que la vi.

Durante todo este tiempo yo he intentado amar a otras mujeres. Muchas veces. Demasiadas. Pero una y otra vez fracasaba. No sentía nada por ninguna de ellas. Me obsesionaba buscando por todos las esquinas de la ciudad mujeres que se pareciesen a Isabel. Salía de casa al caer la noche con la única ilusión de encontrar a una que me despertase la pasión que años atrás me había despertado Isabel. Me movía por los sitios más diversos de la ciudad, discotecas de moda, escuelas universitarias, casas de alterne, clubs de mala muerte. Cada vez que conocía a una chica me turbaba de emoción. Una cosa me subía por el estómago hasta la garganta. Era maravilloso, era sentirse vivo de nuevo, era como despertarse de la muerte y visitar fugazmente el mundo de las sensaciones. Pero todo aquello se desvanecía al rato. A medida que las iba conociendo e iba entrando en su mundo, aquella fantástica sensación adolescente se diluía y yo sentía cómo volvía poco a poco al mundo de los muertos. Entonces se despertaba en mi interior la rabia de la impotencia y lo que es peor, la rabia de la traición. Un sentimiento que me sacaba de mí, me hacía enloquecer. Me sentía sucio por haber intentado traicionar a la única mujer a la que había amado en mi vida. Me odiaba a mi mismo y odiaba todo lo que tenía a mi lado. También las odiaba a ellas porque pensaba que el demonio las había enviado para sustituir a Isabel. Un odio infinito secuestraba mi mente. Y entonces, sin ser consciente de lo que pasaba por mi interior, como dejándome llevar por una corriente arrolladora que me llevaba de regreso al país de los muertos, en medio de un ataque de furia enloquecedora y con la complicidad de algún oscuro callejón, todo terminaba de la misma manera.

Pero aquella noche fue diferente. Fue la noche de junio en que las hogueras de San Juan iluminan los rostros de los más osados que se atreven a pedir algo al destino. A la misma hora que todos los días, salí de mi casa empujado por la fuerza interior de la añoranza, del deseo, de la esperanza de encontrar algo de lo que había perdido muchos años atrás. Después de recorrer varios pubs de la zona universitaria, y cuando caminaba hacia un club que visitaba no menos de dos veces por semana, me encontré con una de aquellas hogueras. A pesar del calor y el humo que desprendía, estaba abarrotado de gente que se acercaba a la hoguera para alimentarla con sus deseos más profundos. Nunca creí en aquellas tonterías, pero llevaba demasiado tiempo buscando algo que no conseguía hallar.

Cerca de mí, un grupo de jovencitas escribía sus deseos en unas hojas de papel y entre risas se iban acercando una tras otra a quemar sus anhelos en la hoguera.

- ¿Serías tan amable de prestarme un trozo de papel y algo para escribir?

Le dije a una de ellas.

Ella se giró para prestarme su bolígrafo y un trozo de papel en blanco. Tan pronto vi aquella sonrisa angelical mi corazón empezó a palpitar como no lo había hecho desde que Isabel se fue. Ninguna mujer de las cientos que había conocido en aquellos años de sinrazón me había hecho sentir algo tan indescriptible. Volqué mi deseo más profundo en aquella cuartilla cuadriculada, la doble y la arrojé a la hoguera. Entonces pude observar que la hoja de papel al quemarse lanzaba unas llamas azuladas que ocultaban rostros horribles, monstruos que me gritaban sin parar cosas que no entendía y que se carcajeaban cruelmente de mi. Tuve que apartar la mirada de aquella escena porque supe que si seguía mirando la locura se apoderaría de mí nuevamente.

Volví a devolver el bolígrafo que me habían prestado y otra vez me encontré cara a cara con aquella fascinante sonrisa. Sin saber muy bien cómo empecé a hablar con aquella preciosa chiquilla. Al cabo de un rato ya estábamos ella y yo solos. Ella me hablaba de sus ilusiones, de sus pensamientos de sus anhelos sin dejar de clavar su mirada en la mía. Ya no era la emoción que había sentido al conocer a otras mujeres, eran sensaciones mucho más profundas las que se apoderaban de mí. Sensaciones que se habían ido con Isabel hacía muchos años.

Pero aquella emoción infinita pronto se tornó en locura. Yo estaba muy nervioso, porque de alguna forma empezaba a sentir algo desconocido en mi interior estaba empezando a suceder. Por mi mente pasaban pensamientos fugaces que me decían que aquella vez iba a ser diferente, que aquella chica sí que era la Isabel que yo llevaba tantos años buscando. Pensaba que al final había conseguido apartar de mi mente la rabia y la impotencia del que busca sin hallar. Pero una rabia mucho más intensa se apoderó de todos mis pensamientos. Era la rabia de la traición, una traición terriblemente más grave que la que había sentido con otras mujeres. Como si se tratase del ángel bueno que lucha en mortal combate con el ángel del demonio, la idea de que, después de tanta búsqueda había encontrado lo que siempre había anhelado, algo mucho más intenso que lo nunca había sentido por Isabel, intentaba hacerse un hueco en mi mente. Sentía enloquecer, dentro de mi la traición luchaba en terrible duelo contra el amor, el bien contra el mal.

Mi cabeza estaba a punto de reventar, aquellas ideas no hacían más que golpearme una y otra vez. Y no pude más. Todo acabó como tantas otras veces en un oscuro callejón. Una vez más, el ángel malo se salía con la suya. A su vera, el ángel bueno no había dejado de mirarla ni un solo segundo, acariciaba su angelical rostro y guiaba sus pasos hacia el país del nuevo amanecer. Yo estaba aturdido en medio de una lucha de titanes. Apenas tuve fuerzas para cogerla entre mis brazos antes de que la vida se le fuese por completo. La abrazaba con una pasión que nunca había sentido y sentía que su cuerpo inerte se me escurría. Le susurraba al oído cosas bonitas, le suplicaba que no se fuese, le decía que yo cuidaría de ella toda la vida. Pero ella se fue y yo deposité su cuerpo vacío en el suelo y recosté su cabecita en un cojín que hallé entre la basura. Se trataba de un cojín muy hermoso, de seda. Pensé que el azar lo había puesto allí, a mi lado, pero al ver cómo sonreía el ángel bueno, supe que había sido él.

Allí mismo dejaba la vida para volver de nuevo al mundo de los muertos. No ha pasado un solo día desde aquella noche de San Juan del pasado año, que no lamentase lo ocurrido. Después de aquel día supe que nunca hallaría lo que llevaba tanto tiempo buscando, que seguiría viviendo en el mundo de los muertos hasta el resto de mis días.

02/09/2006 14:55 Autor: megustasutopia. Enlace permanente. Hay 1 comentario.




megustasutopia

Temas

Archivos

Enlaces

personales


Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]